Etiqueta energética de electrodomésticos: cómo interpretarla
La etiqueta energética es la pegatina de colores que llevan todos los electrodomésticos nuevos. La mayoría de la gente mira solo la letra, y ese es precisamente el error: la letra sirve para comparar, pero el dato que decide cuánto vas a pagar es el número de kWh al año.
Además, desde el reescalado de 2021 mucha gente sigue buscando la A+++, que ya no existe. Un frigorífico que hace unos años era A+++ hoy puede aparecer como C o D sin haber cambiado nada: consume exactamente lo mismo, solo se ha cambiado la regla de medir.
En esta guía te explicamos qué significa cada parte de la etiqueta, cómo usarla para calcular el ahorro real en euros y cuándo compensa pagar más por un aparato eficiente.
Qué cambió en 2021 (y por qué ya no hay A+++)
Desde el 1 de marzo de 2021 la escala volvió a ser de la A a la G, y desaparecieron las clases A+, A++ y A+++.
El motivo es sencillo: la tecnología había mejorado tanto que casi todos los aparatos del mercado eran A+ o superiores, y la etiqueta había dejado de servir para distinguirlos. Al reescalar, la Comisión Europea también cambió el método de cálculo, así que no hay una equivalencia directa entre las letras antiguas y las nuevas.
Lo más importante de entender: los aparatos más eficientes que antes eran A+++ han quedado como B o C con la nueva escala. No consumen más: lo que ha cambiado es la referencia. La clase A se dejó deliberadamente casi vacía al principio, para dejar margen a las mejoras futuras.
| Qué ves hoy en la tienda | Qué significa |
|---|---|
| Clase A | Muy poco habitual; es lo máximo de lo máximo |
| Clases B y C | Lo que antes era A+++ o A++. Excelente eficiencia |
| Clases D y E | Gama media, la más común |
| Clases F y G | Los menos eficientes del mercado actual |
Un dato práctico: si estás comparando un aparato nuevo con uno de hace 10 años, no compares letras. Compara directamente los kWh anuales de cada uno.
A qué aparatos se aplica la nueva escala
El reescalado se ha ido aplicando por grupos de producto:
| Aparato | Situación |
|---|---|
| Frigoríficos y congeladores | Escala A-G desde marzo de 2021 |
| Lavadoras y lavadoras-secadoras | Escala A-G desde marzo de 2021 |
| Lavavajillas | Escala A-G desde marzo de 2021 |
| Televisores y monitores | Escala A-G desde marzo de 2021 |
| Bombillas y fuentes de luz | Escala A-G desde septiembre de 2021 |
| Móviles y tabletas | Incorporados al sistema en junio de 2025 |
| Secadoras | Reescaladas recientemente: comprueba qué escala lleva la que estés mirando |
| Hornos y campanas extractoras | Aún con la escala antigua, que incluye clases con signos «+» |
| Aires acondicionados | Aún con la escala antigua |
Por eso puedes encontrarte en la misma tienda un lavavajillas clase D y un horno clase A+. No son comparables entre sí: usan escalas distintas.
Cómo leer la etiqueta, parte por parte
Una etiqueta de la nueva escala tiene siempre los mismos elementos:
1. La escala de colores de la A a la G. Una flecha señala la clase del aparato. El verde oscuro es la A y el rojo, la G.
2. El consumo energético. Es el dato más importante para tu bolsillo, aunque se expresa de forma distinta según el aparato:
- Frigoríficos y televisores: kWh al año.
- Lavadoras y lavavajillas: kWh por cada 100 ciclos del programa eco.
- Secadoras: kWh por cada 100 ciclos del programa eco.
Cuidado con esta diferencia. Si ves «48 kWh» en una lavadora, no es lo que consume al año: es lo que consume en 100 lavados. Para saber tu consumo anual, multiplica por los ciclos que hagas: si pones 250 lavados al año, serían 120 kWh.
3. Datos específicos de cada aparato:
- Lavadoras: capacidad en kg, consumo de agua por ciclo, duración del programa eco y clase de centrifugado.
- Lavavajillas: número de cubiertos, consumo de agua y duración del programa eco.
- Frigoríficos: capacidad del refrigerador y del congelador en litros.
- Televisores: tamaño de pantalla y consumo en modo normal y en HDR.
4. La clase de ruido, en decibelios y con su propia escala de la A a la D.
5. El código QR. Te lleva a la base de datos europea de productos, donde puedes consultar la ficha técnica completa y comparar modelos.
El programa eco: la referencia de la etiqueta
Los valores de consumo de lavadoras, lavavajillas y secadoras se miden con el programa eco, no con los programas rápidos ni con los que más se usan.
Esto tiene dos consecuencias:
- El programa eco es el que menos consume, aunque tarde más. Dura más tiempo precisamente porque calienta menos el agua y compensa con una duración mayor. Si quieres el consumo que promete la etiqueta, usa el programa eco.
- Los programas rápidos consumen bastante más. Un ciclo rápido de lavadora puede gastar el doble que el eco, porque calienta el agua más deprisa.
Cómo calcular cuánto vas a pagar de verdad
La etiqueta te da los kWh. Para convertirlos en euros:
Coste anual = kWh al año × precio de tu kWh
Con la electricidad a 0,20 €/kWh:
| Aparato | Consumo de la etiqueta | Coste anual |
|---|---|---|
| Frigorífico eficiente | 150 kWh/año | 30 € |
| Frigorífico de gama media | 250 kWh/año | 50 € |
| Frigorífico antiguo (más de 12 años) | 400-500 kWh/año | 80-100 € |
| Lavadora, 250 ciclos al año | 48 kWh/100 ciclos → 120 kWh/año | 24 € |
| Lavavajillas, 300 ciclos al año | 60 kWh/100 ciclos → 180 kWh/año | 36 € |
| Secadora de condensación, 150 ciclos | 350 kWh/100 ciclos → 525 kWh/año | 105 € |
| Secadora de bomba de calor, 150 ciclos | 160 kWh/100 ciclos → 240 kWh/año | 48 € |
¿Compensa pagar más por un aparato más eficiente?
Esta es la cuenta que casi nadie hace, y es muy fácil:
Años para recuperar el sobrecoste = diferencia de precio ÷ (diferencia de kWh anuales × precio del kWh)
Ejemplo 1: dos frigoríficos. Uno de 250 kWh al año por 500 €, otro de 150 kWh al año por 750 €.
- Diferencia de consumo: 100 kWh al año = 20 € al año.
- Diferencia de precio: 250 €.
- Recuperas el sobrecoste en 12,5 años. Como un frigorífico dura 10-15 años, es una inversión ajustada.
Ejemplo 2: dos secadoras. Una de condensación por 400 € (350 kWh/100 ciclos) y otra de bomba de calor por 650 € (160 kWh/100 ciclos), con 150 ciclos al año.
- Diferencia de consumo: 285 kWh al año = 57 € al año.
- Diferencia de precio: 250 €.
- Recuperas el sobrecoste en 4,4 años. Muy buena inversión, porque una secadora dura más de 10 años.
La regla práctica: cuanto más se use el aparato y más consuma, más compensa pagar por eficiencia. En secadoras, frigoríficos y lavavajillas suele salir a cuenta. En un horno que usas ocho horas al mes, casi nunca.
Cuándo merece la pena cambiar un electrodoméstico antiguo
Cambiar un aparato que funciona solo por eficiencia rara vez compensa. Haz la cuenta:
Ejemplo: un frigorífico de 15 años que consume 450 kWh al año, sustituido por uno de 180 kWh.
- Ahorro: 270 kWh al año = 54 € al año.
- Coste del nuevo: 600 €.
- Se recupera en 11 años.
Es decir: si el aparato funciona bien, espera a que se estropee. La excepción son los frigoríficos y congeladores muy antiguos (más de 15 años) o los que están claramente averiados, porque consumen mucho y funcionan sin parar.
Señales de que un frigorífico consume de más: hace ruido constante sin parar nunca, acumula hielo, las gomas de la puerta están agrietadas o el motor está caliente al tacto todo el rato.
Errores frecuentes al usar la etiqueta
- Buscar la A+++. Ya no existe en la mayoría de categorías. Hoy una B o una C es excelente.
- Comparar letras entre categorías distintas. Un horno A+ y un lavavajillas D usan escalas diferentes.
- Comparar letras entre un aparato antiguo y uno nuevo. Compara kWh.
- Confundir kWh por 100 ciclos con kWh al año.
- Pagar mucho más por una letra sin calcular en cuántos años se recupera.
- Olvidar la capacidad. Un frigorífico grande de clase B puede consumir más que uno pequeño de clase D en términos absolutos. Lo que pagas son los kWh, no la letra.
- No mirar el consumo de agua en lavadoras y lavavajillas, que también cuesta dinero.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa que un electrodoméstico sea clase C?
Que está entre los más eficientes del mercado actual. Con la escala vigente desde 2021, la clase A se dejó casi vacía a propósito, así que B y C corresponden aproximadamente a lo que antes era A+++ o A++.
¿Por qué mi electrodoméstico nuevo tiene peor letra que el viejo?
Porque cambió la escala y el método de cálculo en 2021, no porque consuma más. Compara los kWh anuales de los dos y verás que el nuevo probablemente gasta menos.
¿Cuál es el dato más importante de la etiqueta?
El consumo en kWh. La letra sirve para comparar de un vistazo, pero los euros que pagas dependen de los kWh.
¿Es fiable el consumo que indica la etiqueta?
Es un valor medido en condiciones normalizadas con el programa eco. Tu consumo real dependerá de los programas que uses, de lo lleno que cargues el aparato y de dónde lo coloques. Sirve muy bien para comparar modelos entre sí.
¿Todos los electrodomésticos llevan etiqueta energética?
Los principales sí, y es obligatorio mostrarla tanto en tienda física como online. Algunos pequeños electrodomésticos, como microondas, cafeteras o freidoras de aire, no están obligados.
¿Qué es el código QR de la etiqueta?
Da acceso a la base de datos europea de productos, donde puedes consultar la ficha técnica completa del modelo y compararlo con otros.
Cálculos con un precio de la electricidad de 0,20 €/kWh, correspondiente a septiembre de 2026.